En Chile, los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) crecen a la par del recambio tecnológico, la obsolescencia y el aumento del consumo. El resultado es una presión creciente sobre la gestión de estos residuos, en un contexto donde —según el diagnóstico compartido por actores técnicos e industriales— apenas una fracción mínima logra revalorizarse efectivamente dentro del país bajo estándares adecuados y con recuperación real de materiales.
La Ley REP, por su parte, identifica a los AEE (y también pilas) como productos prioritarios y establece el marco para su recolección y valorización a través de sistemas de gestión, metas y obligaciones asociadas. En la práctica, esto abre una oportunidad concreta: desarrollar capacidad nacional de tratamiento y revalorización con estándares y trazabilidad, en línea con las exigencias de la economía circular.
A nivel regional, distintos estudios y monitoreos coinciden en que Latinoamérica enfrenta retos estructurales en recolección, formalización, tratamiento y control de flujos de residuos electrónicos. Ese escenario amplifica la urgencia de soluciones escalables y verificables, capaces de ordenar la cadena y evitar desvíos hacia circuitos informales o prácticas de bajo estándar.
Tres cuellos de botella que explican el rezago
Aunque existen avances normativos, la revalorización “real” —la que implica tratamiento adecuado y recuperación efectiva de materiales— sigue limitada en Chile por tres cuellos de botella principales: infraestructura, tecnología y capital humano.
1) Infraestructura insuficiente para acopio y tratamiento
Sin redes robustas de acopio, pretratamiento (clasificación/desensamble) y tratamiento (recuperación y valorización), el sistema se vuelve intermitente. Esto se traduce en mayores costos logísticos, menor trazabilidad y una capacidad instalada que no despega al ritmo del crecimiento del flujo de RAEE. Diagnósticos técnicos y documentos sectoriales sobre RAEE en Chile han descrito estas limitaciones, junto con la necesidad de estandarizar procesos y capacidades para manejar categorías diversas de aparatos.
2) Tecnologías poco versátiles (y difíciles de escalar)
Los RAEE no son un residuo homogéneo. Tratar equipos TI/telecom no requiere lo mismo que manejar línea blanca, pantallas, pequeños electrodomésticos o componentes con materiales complejos. Cuando faltan tecnologías flexibles para separar, recuperar y valorizar distintas fracciones —y para gestionar adecuadamente lo no valorizable— cae la eficiencia del sistema y aumenta el riesgo ambiental. Informes técnicos asociados al levantamiento de tecnologías y prácticas de valorización han evidenciado brechas de capacidades y metodologías aplicables.
3) Déficit de capital humano especializado
Operar con calidad exige perfiles técnicos para desensamble seguro, manejo de componentes, logística inversa, trazabilidad, cumplimiento normativo y control de riesgos. Materiales de apoyo y guías educativas sobre RAEE han subrayado la importancia de prácticas correctas y formación para evitar impactos y mejorar la valorización. Sin equipos preparados, incluso la mejor infraestructura y la tecnología más adecuada rinden por debajo de su potencial.
Lo que propone la industria: cerrar brechas con capacidad y estándar
Desde Revtech , la propuesta se enfoca en transformar el diagnóstico en ejecución, acelerando una industria nacional de revalorización que genere valor y reduzca impactos ambientales, alineada a las exigencias y oportunidades de la economía circular.
El enfoque se estructura en tres líneas:
- Infraestructura y operación: diseño e implementación de modelos de acopio y pretratamiento, con foco en continuidad operativa y trazabilidad.
- Tecnología aplicada al tratamiento: soluciones orientadas a aumentar recuperación de materiales, mejorar separación y estandarizar la calidad del output para revalorización.
- Formación y estandarización: apoyo en procedimientos, seguridad, control operacional y métricas para profesionalizar la cadena de valor.
De la norma a la escala: el desafío de industrializar
La regulación y los compromisos de economía circular abren un camino claro. El desafío, sin embargo, es industrializar la revalorización: infraestructura, tecnología y talento, con trazabilidad y estándares. En un sector donde los volúmenes seguirán creciendo, la diferencia entre cumplir y liderar dependerá de la capacidad de convertir obligaciones y metas en operación estable, medible y verificable.
Llamado a la acción
Si tu organización es generadora, gestora, municipio, retail o participa en un sistema de gestión, Revtech propone iniciar con un diagnóstico rápido para identificar brechas y diseñar un plan por etapas:
- Diagnóstico de flujo RAEE + puntos críticos
- Propuesta de solución técnica y operativa
- Indicadores de trazabilidad y valorización




